24 de abril de 2010

EL PP CONTRA JUECES Y FISCALES ANTICORRUPCIÓN

Leemos en la prensa que “El PP va a presentar querellas contra jueces, fiscales y policías que maltraten a sus militantes” (Última Hora 21-4-2010) y que “El PP prepara un contraataque judicial para restar su cascada de imputaciones. Encargará a un bufete de Madrid que intente neutralizar la acción de jueces y fiscales Anticorrupción” (Diario de Mallorca 21-4-2010).

En nuestra anterior entrada (“Mallorca es como Sicilia...”) explicábamos que uno de los elementos de similitud entre la Mafia y la corrupción política que se da en nuestro ámbito (o en cualquier otro) es la eliminación o desactivación de quienes pretenden oponerse a ella y poner fin a situaciones de tolerancia social e impunidad. En particular vamos a centrarnos ahora en la actividad dirigida a desactivar a jueces y fiscales “molestos”.

Recordemos que cuando Buscetta inició su colaboración con Falcone (1984) le dijo “Se lo advierto, señor juez. Tras este interrogatorio, usted se convertirá en una celebridad, pero tratarán de destruirle profesional y personalmente. Conmigo harán lo mismo”. Buscetta era perfectamente consciente de ello.

El juez Falcone, que ahora todos consideramos un héroe civil, en vida fue cruelmente acosado, amenazado y perseguido hasta provocar su muerte en atentado por su lucha contra la Mafia. No sólo por mafiosos de poca monta, recordemos que la Mafia tiene conexiones e implicaciones en todas las instituciones, incluida la Magistratura, y también sufrió ataques de sus propios compañeros viendo bloqueada su promoción profesional.

Pero lo que ahora queremos recordar es su descripción de lo que pasa cuando las fuerzas del orden, los fiscales y magistrados cumplen realmente y a fondo con su deber y deciden combatir en serio a la Mafia, y que Falcone experimentó personalmente. Primero se reciben mensajes, intimidaciones, advertencias, a veces muy sutiles, que tienden a provocar un proceso de autocensura. Si estas advertencias no dan resultado se pasa a un segundo nivel “en el que logran involucrar a intelectuales, políticos, parlamentarios, induciéndolos a exponer públicamente sus dudas sobre la actividad de un policía o de un magistrado entrometidos. Caso de no cosechar el resultado ansiado, se entra ya en las presiones directas para reducir al silencio a quien incordia. Se recurre finalmente al atentado” (Cosas de la Cosa Nostra, Ediciones Barataria, 2006).

Esas manifestaciones efectuadas por Falcone en 1991 conservan hoy plena actualidad. En la obra “Mafia e potere” (EGA Editores, 2006) que recoge en gran parte las intervenciones efectuadas en la convención Mafia e potere organizada por la Magistratura democratica, Libera, CGIL y Giuristi democratici (Palermo, 2005), se denuncian recurrentemente las estrategias de definir la búsqueda de la verdad como inaceptable “cultura de la sospecha” y de acusar a fiscales y jueces de actuar por razones políticas, entre otras, hasta el punto de conseguir en muchas ocasiones el retraimiento de la investigación de las conexiones políticas con la Mafia y de la corrupción en general.

Pero si los mafiosos o los corruptos consiguen esto perdemos todos. Pierde la ciudadanía que ve como se mantiene la impunidad de quienes depredan los recursos públicos y manejan la Administración como su coto particular de caza. Pierde la democracia, pues se adultera y desnaturaliza cuando no se gobierna en interés de los ciudadanos y ciudadanas sino en beneficio de unos pocos.

Por tanto es importante que apoyemos a los jueces y fiscales que luchan contra la corrupción, porque ellos están en el punto de mira de los depredadores del erario público.

Ni jueces ni fiscales son infalibles, no lo es ningún ser humano, pero para ello hay recursos legítimos. Los errores en un proceso penal se pueden corregir por las partes utilizando el sistema de recursos legalmente previsto para la impugnación de las resoluciones que se consideran incorrectas. Cuando lo que nos encontramos no es esta vía, sino un anuncio generalizado de querellas contra jueces y fiscales que pueden resultar molestos como el que indicábamos en el primer párrafo, lo sentimos pero no nos suena a defensa legítima, nos suena directamente a advertencia dirigida a que esos jueces y fiscales como ya decía Falcone se autocensuren, se retraigan en sus actuaciones, eviten ejercer sus funciones acusadoras e investigadoras contra miembros del PP, para no correr el riesgo de tener problemas como los que puede representar verse sujeto a una querella con todas las derivaciones profesionales y personales que ello puede tener durante la tramitación del procedimiento, incluso en el caso de que pudieran concluir con un sobreseimiento o una sentencia absolutoria.

Invitamos a todas las personas a quienes preocupe la corrupción, a todas las personas interesadas en una Administración y un Gobierno honestos, transparentes y guiados por el interés público, a estar atentas ante cualquier estrategia dirigida a desactivar a quienes luchan contra la corrupción, y a apoyarles en sus actuaciones. Si alguien les busca, nos encontrará.